VOCACIÓN AL SERVICIO

Ciclo de Entrevistas que pretende mostrar el trabajo y el servicio de algunos de los integrantes de la Comunidad Educativa Santa Cruz de Laja.

Nuestro objetivo es descubrir la esencia de nuestra institución conociendo a los que la forman, a las personas que hacen de nuestro Liceo un lugar en el cual confiar la educación de nuestros hijos.

Para comenzar, hemos entrevistado a la persona que se encarga de recibir a nuestros pequeños en su llegada a nuestro Liceo, es una de las caras visibles y que sin lugar a duda la mayoría conoce, nos referimos a la Hermana Mercedes Ávila.

Debido a lo ajetreado que resulta trabajar con muchas personas, nos costó encontrar un momento en cual conversar… los niños entrando a sus salas de clases y uno que otro apoderado requiriendo hablar con un profesor, retirar a su hijo, alguna citación, uno que otro accidente o percance, etc.. El encuentro se produjo la tarde de un martes, tarde cálida como la conversación que ahora conoceremos;

-Hermana Mercedes… ¿Qué año llego a Laja?

-“Yo llegué a Laja el 2007”

-¿Y en que labores se encontraba antes de llegar?

-“Antes estaba en Osorno, en una Casa de Retiro Espiritual. Trabajaba ahí, con la gente que llegaba a ese lugar;  Colegios, Con ferre, instituciones de diverso tipo.” Estuve 5 años ahí.

-¿Qué más le gustó de ese lugar?

-“Compartir con la gente experiencias religiosas. En la vida, una se encuentra con muchas cosas, sobre todo en el matrimonio… altos y bajos,  pero ahí hay que estar respondiendo al igual que en la vida religiosa, aprendí que todos tenemos algo vocacional, pero eso hay que escoger y lo que se escogió se hace bien… atender a los esposos, a los hijos, solucionar los problemas…etc.”

Sin duda una grata experiencia, las relaciones que establecemos en la vida también la marcan…

-Cuéntenos ahora de su vida como consagrada  ¿Por qué decidió ser  religiosa?

-“En mi juventud fui muy buena para pololear ah… pero también fui buena para ponerme en mi lugar, fui buena para salir a fiestas, pero me ponía los límites, siempre hasta las 12 años. En otras palabras, cosas que no eran para mí, chao,  me iba, no estaba en mí, nacía de mí irme de ese lugar. La virgen me cuidó, en esos años. Mi padre y madre, eran buenos, por ahí esta mi principio, yo siento que la vocación viene en parte de eso, ellos me inculcaron eso. Me eduque también en las Hermanas Maestras de la Santa Cruz desde kínder,  hasta cuarto medio, esa parte me marcó, Iba a misa igual, no iba en la semana porque trabajaba, pero el domingo era sagrada la misa, iba con mi madre y padre, pero también iba sola”.

La familia y la educación fueron grandes signos que la llevaron a elegir la vida consagrada, esto nos puede servir para realizarnos una pregunta ¿Qué tan influyentes somos en la vida de nuestros hijos? ¿Qué valores estamos formando en ellos?

-Siguiendo con el tema hermana… ¿A qué edad entró a la Congregación?

-“Yo entré a los 33 años a la congregación, como Jesús… era una persona madura, sabia a lo que iba. Antes de hacerlo cuidé a mis padres. Mi madre falleció en el año 197´ y desde ese años a 1984 estuve con mi papa, hasta que él  fue al Hogar de Ancianos Don Orione…  en donde vivió los últimos años de su vida, hay que dejar en claro que el mismo lo buscó, decidió irse a un hogar de ancianos… él dijo que no se casaba más, porque la única persona que él quiso fue a mi madre y de ahí nadie más…”.

“Cuando mi padre eligió el lugar, yo escogí mi vida y mi lugar era  la vida religiosa”.

-¿Cuántos años lleva sirviendo a Jesús?

– “Tengo 72 años sirviendo al señor y  40 años dentro de la Congregación… siempre participando en la Provincia de Cunco. Estuve en los Colegios  Santa Cruz, siempre recuerdo el Liceo del Tambo… 10 años estuve lugar, en Puerto Montt viví mi primera experiencia en una Casa de Acogida, en una Casa de Ejercicio Espiritual”.

-¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar en Laja?

-“Presté servicio en el Hogar Estudiantil  junto a la Hermana Francisca y la hermana Susana, habían casi 100 niñas en el 2007, estábamos con el  internado completo. He estado en todos los lugares de acá del colegio, desde la recepción  hacia adentro. Hace 4 ò 5 años, trabajo ayudando a las labores de  Recepción  e Inspectoría. Me ha gustado,  porque es un lugar, donde uno recibe a las personas, recibe a los alumnos, apoderados y profesores,  el trato que se les da es muy importante. A veces hay altos y bajos, pero  con los niños pequeños… me ha gustado mucho trabajar con ellos”.

-¿Algo que le guste de este colegio?

-“Esta todo bueno, bien, no vamos a decir que hay algo malo, hay cosas que también hay que mejorar, este colegio ha crecido mucho, se debe cuidar a los niños a los jóvenes, que no hagan desorden,  que todo esté  bien.”

Dentro de la labor que cumple la Hermana Mercedes, destacamos su preocupación por mantener una sana Convivencia Escolar, preocupándose por pequeñas pero fundamentales cosas: puntualidad, responsabilidad… con el fin de dar también una educación valórica de calidad. 

-¿Qué le gustaría y  cómo se proyecta?

-“Visitar a la gente, muchas veces uno está encerrada… ¡hay que ayudar! cuando los alumnos están enfermos, preguntarle a la mamá, qué necesita si podemos ayudarle en algo… realizar  un trabajo social. A lo mejor, el próximo año si ya estoy acá, me gustaría hacer ese servicio comunitario, servicio más hacia afuera, hacia la comunidad. Acá por ejemplo no tenemos mucho tiempo para salir  a visitar los hogares, porque también tenemos que hacer las cosas en nuestra comunidad, como rezar, compartir la vida con las hermanas, lo que nosotros tenemos que hacer, no solo es estar en el colegio, colegio, colegio… si no que, nos hicimos religiosas para estar en comunidad con las hermanas, es difícil, pero las  cuatro religiosas que vivimos en Laja, tratamos de almorzar juntas, en la tarde también, siempre se trata de llamar cuando toca esto y esto otro. Hay que estar juntas a la hora del rezo y del laudes, nos llamamos a esta hora para juntarnos en la capilla, pero el rezo es lo principal, si no tienes esa parte firme que es la oración, se pierde nuestra fe,  es lo que tratamos de educar a los niños. En estos tiempos, el profesor de religión y todos los integrantes de esta comunidad,  tienen que ayudar… en lo espiritual…”.

-Y para ya finalizar esta entrevista, le queremos hacer una pregunta trascendental: Hermana ¿usted es feliz?

-“Yo soy feliz porque elegí lo que soy, Religiosa, si no fuera feliz, estaría afuera,… estoy contenta”.

Sin duda es una bendición terminar esta entrevista con esas palabras tan  bellas y sabias, que las que acaban de leer. En lo personal, muy pocas veces he podido encontrarme con personas sabias pero humildes. Solo pueden brotar ahora palabras de agradecimiento, por concedernos un espacio de su tiempo, para conocerle, por mostrar su espiritualidad, sus convicciones y sus anhelos. ¡Gracias Hermana Mercedes!